domingo, 6 de abril de 2014

LA MISERICORDIA

      El viernes día 4 tuvimos nuestra consabida reunión.
      Salvo tres persona que no pudieron asistir, estuvimos casi todas en un sitio bastante bueno.
      Siempre he tenido una teoría: los eventos suelen resultar muy parecidos al carácter de la persona o personas que lo organizan. Me explico: ¿no habéis estado en una boda aburridísima, con muchísima gente mayor y sin marcha ninguna?...luego te das cuenta que los organizadores son un poquito sosos. ¿Y esos cumpleaños en los que cuando han soplado las velas ya no hay nada más que hacer ni hablar ni....?También me imagino que habréis estado en fiestas que os hubiese gustado que no acabasen nunca....pero claro es que los anfitriones son los primeros que te hacen sentir como en tu casa....Bueno pues esto pasó en esta reunión: fue una "fiesta" con un ambiente tranquilo (a pesar del jaleo de alrededor), muy buen "rollito". Un encuentro elegante, diría yo. Justo como es la persona que propició esta ocasión, Lola. Ella es espiritualmente elegante (se que me invento expresiones, pero son licencias del autora jejeje). Es un miembro que escucha, participa, sonríe y se ríe y tiene un saber estar....que muchas lo quisiéramos. Vamos, de esas personas que da gusto estar con ellas.
   Así se desarrolló la velada, entre confidencias, risas y llantos hablamos del tema elegido por ella LA MISERICORDIA. Al principio no nos pareció interesante a ninguna, la verdad, pero al ir investigando aprendimos mucho de las demás y de nosotras mismas.
     Hubo frases preciosas "no cabe misericordia donde hay soberbia", "cuanto más grande somos en humildad más cerca estamos de la grandeza"
      Hablamos de la misericordia infinita de Dios y de la misericordia humana....la definición que más me gustó de misericordia fue : ayudar a solucionar los problemas a los demás, sean de la índole que sean(materiales o espirituales).También es pedir perdón de verdad a Dios.
      La conclusión que todos deberíamos sacar y llevar a nuestras vidas es que para ser misericordioso con los demás debemos empezar siéndolo con nosotros mismos. Ayudarnos a solucionar nuestros problemas, conociéndolos, aprendiendo a querernos y cogiéndonos de Su mano, o mejor de Su brazo para sentirlo con fuerza. Así llegaremos....¿me veis? ¡yo ya estoy llegando!
     





                                               EL PIIIIIIIIIIIIIIIIN